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Claudio Baltazar Montoya Monroe


Fue un Aviador, Comandante General de la Fuerza Aérea Peruana, Pionero de la Aviación Militar en el Perú, Director del Centro de Instrucción de la Fuerza Aérea Peruana "Las Palmas" Surco, Lima Perú.

Nació en Ocoña distrito de Camana , Arequipa, el 26 de Octubre de 1890, hijo de Don Andrés Montoya y de Doña Armandina Monroe, tuvo un hermano Don Abelardo Montoya Monroe ingreso al Ejercito Peruano sentando plaza en la caballería.

Casado el 26 de diciembre de 1928 con Doña Graciela Cecilia Mosto Mosto con quien tubo 6 hijos : Dora Zulema, Elsa Armandina, Olga Yolanda, Orlando Gustavo, Jorge, Baltazar Adolfo.

Fotografía : (Ocoña Tierra Bendita)


Pionero de la Aviación Militar en el Perú, realizó estudios como piloto de aviones en la escuela El Palomar de Buenos Aires (Argentina) realizando con éxito varios vuelos de competencia.


Entre los meses de octubre y noviembre de 1925, se realizaron importantes raids aeromilitares nacionales, con el objetivo de promocionar a la aviación en el interior del país, esto llevo a tres aviadores instructores de la Escuela de Aviación Jorge Chávez a volar desde Lima con dirección a sus ciudades de origen, Cusco y Arequipa. Ellos fueron el cusqueño subteniente Alejandro Velasco Astéte, y los arequipeños, los mayores Baltazar Montoya Monroe Carlos Alberto Gilardi Vera51, acompañados por los mecánicos aeronáuticos Icaza y Méndez. 


Lamentablemente, iniciado el Raid promocional el día 28 de setiembre de 1925, ocurrió el fatal accidente del subteniente Alejandro Velasco Astéte cuando aterrizaba al avión Cuzco Nro. 1 en el campo aéreo de Puno, Velasco, en su avión se estrelló contra una pared de adobes al final de la pista de aterrizaje. Tres horas más tarde, en ese mismo campo de aviación llamado La Chacarilla, tocaba tierra el mayor Montoya en el otro avión SVA Puno Nro. 1. El primero cumpliría la ruta Lima-Puno-Cusco-Lima y el segundo la ruta Lima-Puno-Arequipa-Lima. Debiendo encontrarse los dos aviones a orillas del Lago Titicaca ese fatídico día de setiembre. Posteriormente, el aviador arequipeño refiriéndose a este suceso manifestó: 


« […] continúe hacia la ciudad de Puno, a la que entré ya con la “Nodriza”; por las dudas, quedándome solamente algunos minutos más en el aire, di un gran circulo que terminó sobre la Plaza de Armas y enfilé para el aterrizaje final en el pequeño campo de “La Chacarilla” al este y de inmediato a la ciudad, que noté marcado con mucho público alrededor. Aterrice felizmente y, como pocas veces en mi carrera, con un aterrizaje bastante corto. Por fin respiré, más este respiro fue muy breve, los mecánicos Méndez del “Puno” e Icaza del “Cuzco” corrieron al avión y llorando me dijeron: “Mi mayor, el alférez Velasco ha muerto. Acá al aterrizar Chocó. […].» (De La Jara 1985: 275). 

Fotografía que muestra a Baltazar Montoya y al avidor Alejandro Velasco Astete. (Ocoña Tierra Bendita)

Con el retraso de casi un mes por la pérdida del piloto aviador cusqueño, la mañana del día 22 de octubre de 1925, procedente de Puno con escala en Juliaca, el mayor Montoya llegó a Arequipa en su biplano italiano, de las impresiones sobre su viaje, destacamos el siguiente alcance. 



«Tuve ocasión de pasar sobre los volcanes en actividad “Ubinas” y “Misti”, sobre este último alcancé una altura de 22,780 pies, impulsado por el fuerte viento de frente y lo liviano que se encontraba el avión. Yo sentí la falta de aire y un ligero malestar con muchas ganas de dormir, malestar y sueño que se me disipaban oliendo un diente de ajo que llevaba atado en la punta del pañuelo […]» (De La Jara 1985: 276). 


Diario El Deber 26 de octubre de 1925.

Diario El Deber 26 de octubre de 1925.

Sobre estos vuelos hay varias anécdotas como por ejemplo que aterrizo en su natal Ocoña en el salitral de Chuli lo que hoy se conoce como el Anexo de Chuli .

Por sus hazañas en el raid de Lima - Puno , el  compositor chalaco, Carlos A. Saco le compuso una melodía denominada "En las Alturas"  según una entrevista hecha al compositor este dijo que era una de las composiciones más expresivas y a la cual le tenia bastante cariño.

Durante la guerra con Colombia, tuvo destacada participación, como jefe del escuadrón de aviones del Nor Oriente, en 1933.

Estuvo destacado en París (Francia) en la academia Militar Sainte Cire. Fue Director del Centro de Instrucción de la F.A.P. ; participó en las campañas de defensa del Perú contra el Ecuador.

Padeció Arteriosclerosis por su avanzada edad Fallece en el Hospital General de la F.A.P. en Miraflores el 11 de Marzo de 1976 a los 86 años de edad . Se le rinden honores conforme a su alta graduación militar y fue sepultado en El cementerio el Ángel de Lima. Recibió varias condecoraciones militares. Dejo manuscrito un diario de vuelo donde relata sus diferentes experiencias como piloto de aviación.


Fuente:


  • Ocoña Tierra Bendita . https://www.facebook.com/Oco%C3%B1a-Tierra-Bendita-463456667184229/
  • Diario El Deber 1925.
  • Tesis : JUAN ALFREDO RODRÍGUEZ  BALLÓN Y LA AVIACIÓN EN AREQUIPA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX . JOSÉ RENATO BALLÓN CUSIRRAMOS.
  • http://folcloremusicalperuano.blogspot.com/2018/02/carlos-alberto-saco-herrera-aportes-su.html


Blanca del Prado Chávez de Malanca



Escritora y poetisa . Nació en Arequipa el 19 de octubre de 1903 . Hija de Eleodoro M. del Prado Bustamante  y Carmen Julia Chávez Núñez. Estudió en las escuelas regentadas por María Josefa Callo y Josefa Somocurcio, y la secundaria en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

Desde muy pequeña tuvo vocación por el periodismo y la declamación. En el año de 1924, cuando radicaba en Lima en compañía de tu familia, comenzó a publicar páginas de su diario de indiscutible interés literario.

En la capital integró el grupo Amauta, guiado por el gran escritor y poeta José Eguren, y muy joven comenzó a escribir prosas poéticas que fueron alabadas por José Carlos Manátegui.

En 1929 viajó a  Santiago de Chile, donde  trabajo en una revista, al siguiente año , en 1930 viajó a Córdova (Argentina). En este último país contrajo matrimonio con el conocido pintor José Malanca y  comenzó su vida literaria con mayor limpieza y armonía, al igual que su prosa descriptiva de los paisajes arequipeños, fue tomando fuerza.

Con José Malanca, tuvo tres hijas: Alicia, Ana María y Carmen.


También escribió para el diario Noticias. En mayo de 1929 publicó un articulo titulado La simbolización del balompié por Guillermo Mercado, donde anuncia un recital del poeta acompañado del músico Roberto del Carpio. que se realizó en el Teatro Arequipa- Es autora de los libros: Caima (Buenos Aires, 1933), Las días de sol (Córdova. 1938), En todos los olvidos . (Córdova.1946) , Cuentos Poemáticos  (Córdova. 1947) , Yo no quiero mirar la primavera (lima, 1968) y Relatos arequipeños y poemas.

"Blanca del Prado protagoniza una aventura poética que la lleva desde un inicial, delicado ruralismo ( Caima, 1933) hasta un patético tono elegíaco (motivado por la muerte del pintor José Malanca, su esposo) que impregna su obra última. Entre un extremo y otro, sus demás libros dan cuenta de una purísima voz lírica que recorre con intensidad diversas estancias del ser y del acontecer" (Jorge Cornejo Polar. La poesía en Arequipa en el siglo XX. Estudio y antología.  Lima-Arequipa : CONCYTEC : UNSA, 1990, p. 23).


Murió en Córdoba el 13 de octubre de 1979.


[...]Dos líneas sostienen temáticamente la estructura de la poesía de Blanca del Prado en sus primeros libros: Caima, (1933), Los días de sol, 1938. Una es la aproximación entrañable, casi religiosa al paisaje natal. La otra, una evocación nostálgica de personajes y circunstancias de su querida Arequipa. Los libros siguientes, En todos los olvidos, (1946), y Cuentos Poemáticos, (1947), renuevan esta visión mágica del mundo natural y aunque no se la mencione, el recuerdo de la tierra sigue jugando papel importante. Los dos últimos libros –Yo no quiero mirar la primavera, (1968), y Elegías, (1979)– dan cuenta de un cambio mayor. Y es que en 1967, al morir su esposo, la cristalina voz de Blanca se oscurece, el tono elegíaco predomina y revela la intensidad de un gran amor al que la muerte del amado ha sumido en la desolación. Lo que no cambia es la forma. De comienzo a fin su obra está escrita en prosa poética, modalidad difícil que Blanca maneja con maestría admirable.

“Desde el recuerdo, maduran en mis ojos del pueblo” es el inicio de un texto. Y este verso podría servir de cifra a Caima, conjunto de delicadas prosas poéticas que brotan cálidas de una memoria que la lejanía aviva y la nostalgia estremece. El libro, trabajado con gran amor por las palabras, revela también un tino especial para jugar con su sonoridad: “Rosa, jardín, paloma, viento, niña, nube, cielo, azul, sol, agua, canto...” se lee en el poema apropiadamente titulado Canto. Confiesa Blanca que enseñó estas “candorosidades” a Mariátegui, quien las calificó de poemas y así se animó a publicarlas.

Los días de sol renueva la comunión de Blanca con el paisaje y algunos personajes característicos. Pero el libro ofrece varias novedades: el sentimiento maternal ya insinuado al final de Caima por un lado, la utilización de la forma narrativa en dos pequeños relatos por otro. Y la aparición inesperada de un hermoso canto a los muertos de la guerra civil española: Qué silencio tan alto se ha formado en mis palabras, porque no existe un nombre que fulmine el pesar de España. Es el silencio de los miles de muertos en España.

La memoria del corazón está detrás de muchos de los textos de En todos los olvidos, conjunto de prosas poéticas en las que la amorosa consideración del paisaje es –rasgo característico en la obra de Blanca– el motivo principal. El tema del tiempo comienza a aparecer con fuerza (Sobre el tiempo, Corazón de la tarde, En las márgenes del tiempo) y no falta alguna arte poética como El pálido clima o Cuando todo se torna canción algunos días.

Unas palabras finales para Elegías. Testimonio de inmenso dolor ante la muerte del esposo, estas prosas poéticas están lejos de la queja sensiblera o el lamento melodramático. Estamos sólo ante la pena honda transfigurada en alta poesía. Yo no quiero mirar la primavera, el intenso poema inicial da la tónica del libro: Yo no quiero mirar la primavera, yo no quiero mirar siquiera la paloma llevando esos días azules en el pico. Ido el amado todo parece perder sentido.

Las prosas poéticas de Blanca del Prado constituyen sin duda una estancia importante en el proceso de la poesía peruana del siglo XX. Y su vida consagrada al amor y a la poesía son ejemplares. No hay que olvidarlo. [...]Blanca del Prado, una figura olvidada Por Jorge Cornejo Polar Fuente: Expreso, Lima 20/06/04



En el año 2005, El Consulado General del Perú y la Universidad Nacional de Córdova le rindieron un homenaje póstumo.



Fuentes:

Escritoras Maestras y Artistas, Hélard Fuentes
http://www.librosperuanos.com/autores/articulo/00000000386/Blanca-del-Prado-una-figura-olvidada
https://sites.google.com/site/arequipaenletras/home/lo-femenino
https://gw.geneanet.org/miguel28?lang=en&iz=6&p=carmen&n=del+prado+chavez
Fotografía: https://sites.google.com/site/arequipaenletras/home/lo-femenino