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Felisa Moscoso de Chávez



Nació en Arequipa en 1847.

Se casó con el poeta F. Gerardo Chávez  con quién rindió homenaje  al Libertador Bolívar  al conmemorarse el centenario de su nacimiento . Lamentablemente por el año de 1887 quedó viuda.

En 1883 publicó una colección de artículos titulados : Ligeros pensamientos consagrados a la mujer .

Fue colaboradora de muchos periódicos limeños y locales y miembro el Club Literario y del Ateneo de Lima en 1889.

Escribió poesías llenas de luz y vida : “Los poetas”, “Rimas”, “Jerusalén”, “Ella”, “Plegaria a María Inmaculada”, “Arequipa", "Una humilde violeta", "Horas negras",  "Siemprevivas" y una ofrenda a Simon Bolívar.

En 1892 escribió su libro Flores Silvestres y Violetas mistianas en 1898.

Dejó inédito un trabajo sobre la poetisa ecuatoriana Dolores Veintemilla.

Su literatura está contextualizada en una época difícil de nuestra historia nacinal, la crisis después de la guerra del Pacífico .

Falleció en 1902.

Los poetas

Sublimes seres que a sufrir vinieron,
con lágrimas regando su camino,
y en mitad del desierto sucumbieron
llenando de esa suerte su destino.

Extranjeros en playas enemigas,
buscando van a su dolor abrigo;
sólo encuentran pesares y fatigas,
sólo la muerte cruel llevan consigo.

Como astros desquiciados van girando
por la esfera mezquina de este mundo,
y a raudales su luz van derramando
del caos material en lo profundo.

De un edén son las flores trasplantadas
al estéril desierto de la vida,
donde inclinan su tallo marchitadas,
exhalando su aroma bendecida.

A expensas de sí mismo, una historia
a cada corazón le van contando,
y en ella, cada cual, en su memoria,
su propia tempestad va recordando.

Soñando sin cesar, llevan doquiera
un mundo de ilusión y de ventura,
y sufren, persiguiendo una quimera
que se torna en amarga desventura.
Proscritos por el mundo van errantes
buscando de su idea el paraíso,
y no lo hallan, y siguen anhelantes
y sin verlo, morir le es preciso.

Seres son que han venido desterrados
de ese mundo ideal de la belleza,
a vivir en la tierra, desgraciados,
cual delicada flor en la maleza
Lucen, como entre el cieno los brillantes
los poetas que lloran el destino
de cruzar por el mundo siempre errantes,
sin tener un consuelo en su camino.

Vinieron a llorar: esa es su suerte,
brindando a los demás hermosas flores.
y arrastran el dolor hasta la muerte,
y, cantando, nos cuentan sus dolores.
Son destellos de luz inextinguibles,
mensajeros de Dios sobre la tierra,
que elevan la materia a lo invisible,
sufriendo mientras viven, cruda guerra.

Espíritus fecundos, creadores,
que llevan en su frente hermosa llama,
del genio los destellos brilladores
y el fuego de un volcán que los inflama.
El mundo no comprende su grandeza
y se burla en su loco desvarío,
como el ciego que ignora la belleza
y no puede mirar sino el vacío.

Formados los poetas de la idea,
de la mente divina son hechura,
y Dios al contemplarlos se recrea
viendo en ellos su imagen y hermosura .

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