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Jacinto Ibáñez



Don Jacinto Ibáñez nació en Arequipa en 1778. Gracias al hallazgo  del señor, José Alonso Núñez Gambarini en el diario El Deber del 27 de julio de  1901, tenemos los siguientes datos biográficos.


Jacinto Ibáñez nació el 15 de Agosto de 1778, y sus padres fueron el señor Agustín Ugarte y Llosa  y la Señora María Gonzales Butrón de Ugarte y Llosa, pero habiendo muerto el señor Llosa dejándolo muy tierno, lo prohijó el señor Pablo Ibáñez, por cuyo motivo llevó el apellido de este.

Su educación e instrucción las recibió de su segundo padre, quién era aficionado a las letras y muy entendido en matemáticas.

Desde niño se dedicó al arte de la relojería, siendo su maestro don José Bravo.

Pasando algún tiempo, le llevaron a Bravo para que compusiera una caja de música, quien la arreglo a ocultas para que Ibáñez  no comprendiera el mecanismo.

Esto entristeció al joven y pudo conseguirse una caja echada a perder y no solo logró arreglarla sino le puso tres tonadas del país; pues Ibáñez era también músico.

Andando tiempo se le ocurrió que podía establecer una imprenta y comenzó  por hacer los punzones, las matrices y las cajas, que hasta hoy se conservan y que se obsequiarán a la Municipalidad.

Construidos los anteriores aparatos procedió a hacer dos fundiciones y con el tiempo y la constancia logró establecer su imprenta, la que fue arrebatada por las autoridades del  Rey.

Más tarde, con sacrificios sin cuento pudo hacer otra imprenta; pero como era sindicado de patriota, los realistas se la arrebataron también.

Desde el año 18 continuo Ibáñez en su empeño de formar nueva imprenta y clandestinamente y poco a poco la iba fabricando, y el año 20 les participó a sus amigos que tenía nuevos elementos de tipografía y estos entonces le aconsejaron que los diera a luz.

Esta última imprenta también se la quitaron  antes que entrara Bolivar, y la conducían a Islay para llevársela a Lima, pero al llegar a Chullo los conductores, se apareció el general Miller por la pampa de Miraflores, quien con un clarín hacía tocar a degüello, y entonces aquellos, sin preocuparse de la imprenta, huyeron despavoridos.

Muy querido y respetado Ibáñez por los miembros del Ayuntamiento de Arequipa, consiguió de estos que de nuevo se estableciese su imprenta bajo la protección del municipio y pasó entonces, como propiedad de este y dirigida por Jacinto Ibáñez.

Al terminar el año 21 imprimió en rico raso una invitación al bello sexo arequipeño para un refresco que el “ Ayuntamiento dio en las casas consistoriales el 1° de Enero de 1822 del Excmo. Señor General en jefe, como su alcalde y Protector”.
El señor Ibáñez no fue extraño   a la astronomía, y como poseedor de varios instrumentos, pasaba noches enteras con los matemáticos Juan de Dios Salazar y el R.P. Calienes, observando el movimiento de los astros.
Habiendo un médico extranjero recetado a un enfermo de parálisis baños eléctricos y no pudiendo conseguirse máquina para el objeto, Ibáñez la construyó y sanó al enfermo que lo fue Mariano Llerena.

También era químico y sus conocimientos sobre particular le dieron a conocer los componentes del metal de imprenta, por lo que tuvo facilidad para la fabricación de sus tipos.

Nadie sino un inglés ilustre, don Santiago Yak, supo conocer los méritos del señor Ibáñez, pues habiéndole dicho que deseaba llevar a Inglaterra algunas canciones arequipeñas, colocó en una caja de música la tonada entonces en boga llamada El ay de mí, La Zamacueca y el kajarito, cuyo trabajo fue muy bien retribuido y más tarde le remitió de Londres un sextante, valioso instrumento de astronomía.

Fabricó hermosos vasos de roca y tenía el gusto de arrojarlos al suelo sin que sufrieran desperfecto alguno. Hizo aparatos para hacer cintas de diferentes anchos, así como flecos.

Desempeño muchas comisiones científicas. Fue miembro fundador de la Academia Lauretana; tomó los trazos para la conducción del agua de Vincocaya al río Chili, junto con el insigne matemático doctor Juan de Dios Salazar.

Fue maestro de relojería, del muy hábil don Manuel María Vargas quién inventó un reloj de balanza que hasta hace poco se ha visto a la derecha del altar mayor del templo de San Francisco.

Cuando se estableció la casa de moneda en Arequipa, fue fundador de ella y se le dio el puesto de fiel ensayador.
Por último, hizo relojes con música, que a cada hora daba distinta tonada. Uno de esos relojes existió hasta el día del terremoto del 68 en la iglesia de San Antonio Abad.

Tan pronto manejaba el buril como la lima y la sierra, y existen varios grabados hechos con mucha perfección.

El primer periódico que editó fue La Estrella de Ayacucho, cuyo escudo grabado en cobre fue obsequiado a la Sociedad de Artesanos  para que ella disponga lo conveniente.

La colección del indicado periódico existe pero confundida con otras colecciones; pero una vez que aparezca será entregada al Concejo .

Murió el 9 de abril de 1862.



Recorte fotográfico, diario El Deber 27 de julio de 1901 pg. 2, acerca de los festejos por el aniversario patrio, para el 29 de julio.


Fue relojero de la Catedral, anterior a Tomás Muñiz. Efectivamente, fue un hábil mecánico que consiguió por primera vez en nuestro medio fundir tipos y, con maderas, elaboró una imprenta. La pionera imprenta de Ibáñez, llamado el "Gutenberg arequipeño", tuvo por primer trabajo la impresión en "raso de seda" de las invitaciones a la instalación de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes que se verificó el 10 de diciembre de 1821.

Igualmente se hicieron otras impresiones, como los volantes y proclamas patrióticas, los primeros periódicos ("La Primavera de Arequipa" o "Mañanas de su Independencia" y "La Estrella de Ayacucho") y obras de nuestros intelectuales. Así, por ejemplo, tenemos la "Disertación sobre la importancia de las ciencias", que pronunció Evaristo Gómez Sánchez en 1821; la composición que, a nombre del pueblo de Arequipa, dedica José María Corbacho al prefecto Francisco de Paula Otero en 1824; y la obra del insigne matemático Juan de Dios Salazar, "Elementos de Geometría y Trigonometría", publicada en este último año. De él son también la "Memoria académica sobre la cuenta de la barra" y "El Nuevo Mundo Filosófico", que igualmente salieron de la imprenta de Ibáñez.

Pero resulta que el historiógrafo Renato Morales exhuma en 1908 un expedientillo organizado por Corbacho en 1828, reclamando a la Municipalidad el pago por ser de su propiedad la imprenta introducida. Se trata, sin duda, de una obligación municipal insoluta, que puso en duda la personalidad y los méritos bien ganados del ingenioso obrero gráfico Jacinto Ibáñez.

Lo cierto es que la primera imprenta la fabrica genialmente Ibáñez, la misma que finalmente va a pasar a manos del Ejército realista, extendiendo el recibo el teniente . Coronel Eulogio de Santa Cruz, Secretario del general en jefe Juan Ramírez, con fecha 6 de marzo de 1822. La imprenta cuyo pago exige Corbacho, en opinión de Gustavo Bacacorzo, es acaso una segunda o tercera traída sigilosamente por él y complementada y manejada por Ibáñez o hecha nuevamente por éste pero financiada a pedido de don José María. Hay que tener en cuenta que Ibáñez carece de recursos, es un experto inventor y disfruta de la confianza del intelectual, cuyas actitudes por ello mismo se confunden con las del tipógrafo autodidacta. Y es en esta segunda máquina, para Bacacorzo, en que se imprime . el primer periódico; perdiendo la propiedad de ella acaso con su destierro o adquiriéndola de hecho el cabildo colonial.

De acuerdo con ello, por una simulación Ibáñez la cedió en propiedad al doctor Corbacho, quién a su turno, en mérito a sus relaciones sociales y políticas, la entregó también en venta al crédito al Ayuntamiento; que pusieron inmediatamente en uso en las postrimerías del año 1821, bajo la administración del único obrero gráfico señor Ibáñez.

Además, a decir de Artemio Peraltilla Díaz, figuran en favor del señor Ibáñez los repetidos y variados impresos que editara en 1821, en 1822, 1823 y 1824, mientras que el doctor Corbacho no editó ni sus propios versos. De esta manera, queda demostrado que Ibáñez fue el fabricante de la primera máquina de imprenta y el primer impresor en la Blanca Ciudad.

Don Jacinto Ibáñez tuvo la gloria de fundar el periodismo arequipeño, junto con el capitán Andrés Negrón. Gracias a ellos fue posible la edición del primer periódico de Arequipa, llamado "La Primavera de Arequipa" o "Mañanas de su Independencia", aparecido el 8 de enero de 1825, anunciando públicamente, ante el escepticismo de la nobleza y del vecindario y el inesperado asombro de las autoridades y fuerzas realistas acantonadas en Arequipa, el victorioso triunfo de la batalla de Ayacucho con el que la República del Perú había consolidado su libertad y su independencia.

"La Estrella de Ayacucho" es el segundo periódico aparecido en Arequipa, siempre ha inspiración del libertador Bolívar, representado por el capitán Andrés Negrón, quien, con la cooperación técnica y patriótica del impresor Jacinto Ibáñez, comenzó su publicación el 12 de marzo de 1825.
El año 1848, la imprenta de Ibáñez da a luz en agradable formato "El Pabellón Nacional", periódico oposicionista.

El año 1849, salió de la misma imprenta "El Elector" y después "El Porvenir", hojas honrosas de patriotismo y de alcances literarios.

"Sin la imprenta de Ibáñez -decía un editorial de La Bolsa- la República no habría tenido en Arequipa un medio de propaganda; ni la libertad política, un escudo".

Honrando sus méritos, la Academia Lauretana lo hizo su miembro asociado. Arequipeño ilustre, casó con Catalina Delgado. Hijos del matrimonio Ibáñez Delgado fueron, entre otros, Valentín y Francisco Ibáñez Delgado. Este último fue fundador, propietario y Director de "La Bolsa", periódico que seguramente debió alentar para su fundación don Jacinto Ibáñez.

Falleció, a los 82 años de edad, el 9 de abril de 1862.





Fuentes:

  • SANTIAGO MARTÍNEZ. Arequipeños ilustres. Arequipa: Tipografía Cuadros, 1938.
  • ARTEMIO PERALTELA DÍAZ. El periodismo arequipeño en la emancipación del Perú. Arequipa 1971.
  • MUSEO HISTÓRICO MUNICIPAL : (Imagen).
  • EL PERÚ ILUSTRADO. 
  • DIARIO LA BOLSA del viernes 4 de octubre de 1895. Un Recuerdo (Editorial de La Bolsa).
  • DIARIO EL DEBER 27 de julio de  1901 pg. 2 y 3  Aporte del señor : José Alonso Núñez Gambarini.

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