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Julio Oswaldo López Galván Almonte


Julio Oswaldo López Galván Almonte  (* 5 de agosto de 1921) ( + 21 de abril de 2016).

Su trayectoria como artista se remonta al tradicional distrito de Yanahuara, donde nació y empezó de forma autodidacta a aprender a pintar en acuarela y oleo.

Firmaba cuadros que expuso desde 1927, cuando con sólo seis años de edad mereció las paredes de la galería que el acuarelista y fotógrafo Manuel Mancilla heredara del gran Max T. Vargas. Niño que un año después ganó el concurso escolar de pintura y que compraba tierras en las ferreterías y las mezclaba con ordinario aceite de linaza para poder pintar y merecer el apelativo de “El chico admirable”.

Ya adolescente, “espigado y moreno, de ojos muy oscuros y de palabra lenta, como de grabador”, copia al óleo la tricomía “Venta de esclavas” y desde entonces no dejará el pincel. El talento natural lo reforzó con tan sólo un año de estudio de escultura en la Escuela de Artes y Oficios, y otro en la de Bellas Artes, ambas de Lima, suficiente  academia que al retornar a Arequipa le permitirá retratar a su gente y entorno: “He aquí la materia prima para López Galván, ya un muchachito alto y fornido, con un hogar donde las cabecitas rubias pasan de la media docena.”

Se casó con Rosa Zegarra, quien fue tema recurrente de sus obras. Con ella tuvo 5 cinco hijos. Una de las experiencias que destacó el fenecido artista, tuvo contacto con los hermanos Vargas, reconocidos fotógrafos que instalaron uno de los primero talleres de fotografícos, donde López Galván  aprendió algo sobre el retoque de la imagen. (1)

Pintor de costumbres, escenas cotidianas y paisajes urbanos y rurales, es también retratista. La composición que maneja en grupos humanos lo acerca al muralismo, y sus obras de alegorías y escenas religiosas, hacen que sea considerado como el pintor más versátil y acertado aun en proyectos de murales. Sin embargo, como escribiera el poeta Manuel Gallegos Sanz “Por haber nacido en Yanahuara y pertenecer al Pueblo (sic), tres veces en concursos públicos le negaron el Primer Premio en perjuicio de los valores cardinales de sus cuadros presentados.”

En toda la vida de López Galván que ha acabado el pasado jueves, la ideología y la técnica han tenido una evolución de acuerdo con el pensamiento local. Sus primeras obras y augurios nacieron de la concepción de fidelidad con el motivo (con el paisaje “Luz y sombra” gana el primer premio en el Concurso Municipal de 1960). Luego, se hablará del “Hombre del Pueblo” como tema hacia su reivindicación (en 1958 critican y no premian su cuadro “Los matanceros” porque “es indecente, se siente hasta el olor a la carne”, entre otras sinrazones). Por último, la especulación sobre el desarrollo técnico y la nueva visión a través del arte.

Estas tres etapas las vivió don Oswaldo desde sus paisajes y retratos, sus obras costumbristas y sociales, y sus experiencias formales y técnicas como en “El yaraví”, que gana el Concurso Municipal de 1959, y “Sequía”, que gana el de 1963.

"He pintado las costumbres y todos los paisajes. Arequipa para mí es la ciudad más querida. Todas las formas están en la naturaleza se coge una parte y se combinan los colores y las texturas", expresaba al momento de consultarle sobre su apasionante labor.

Fuente:
Diario Correo: 21 de Abril del 2016. (1)

Diario La República: En memoria de Oswaldo López Galván, de Eduardo Ugarte y Chocano, 23 Abr 2016.

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